jueves, 28 de septiembre de 2017

Triatlón Olímpico Empuriabrava

Hay pruebas que tienen un plus de motivación, pruebas en las que intentas dar lo mejor, incluso más de lo habitual, te preparas para ello durante semanas pero a veces el destino es caprichoso y también entra a formar parte del entrenamiento e incluso te puede dejar fuera de ella, una prueba que tanto esperas y que pasas a visualizar desde otro punto de vista generándonos un vacío en forma de dorsal 514, no se puede luchar contra el destino lo que sucede sucede y este quiso que por delante nos esperara un "doble" triatlón olímpico, uno con el corazón y otro con las piernas en Empuriabrava.

Última prueba de la temporada en un entorno privilegiado con la mejor compañía posible así que no teníamos excusa para fallar, prueba que daba inicio a las 11 de la mañana en unos primeros metros de sector de aguas abiertas intentando buscar nuestro espacio por tal de no recibir golpes aunque es inevitable y mira que el mar es grande pero a la vez tan pequeño, todos en busca de una boya en este caso de color rojo, es en ella donde empiezan los auténticos bailes de manos y pies por todos lados, de los que no nos salvamos, superada dicha boya nos esperaban unas cuantas más por delante antes de realizar el giro de 180º grados.

Una larga recta para empezar a nadar a ritmo y de repente... Medusas, tan grandes como balones de nivea y del mismo color, azul, ni una ni dos ni tres, tirando para arriba, teniendo que realizar un autentico eslalom para salir indemne de rozaduras y como si fuera un auténtico buscaminas llegábamos a la boya de giro de 180º grados presenciando golpes, medusas y choques entre los que iban y volvían, no podían suceder más cosas a la vez en tan poco espacio, por suerte la vuelta resulto mucho mas cómoda aunque las medusas seguían marcando su territorio.


1.500 metros sin aparentemente ninguna rozadura camino de la T1, transición larga antes de iniciar los 38 kilómetros no drafting del sector de ciclismo, pasados unos minutos nos percatamos que no nos habíamos salvado de las medusas teniendo irritación en los labios esperando que no fuera a más. En solitario fisicamente, con un recorrido donde parte del asfalto no se encontraba en muy buen estado, buscábamos un buen ritmo que nos permitiera recuperar el máximo de tiempo penalizado en el agua, no podíamos competir con las cabras por suerte el viento respeto y el paisaje nos acompaño haciendo más amena esta travesía.


Llegados a la T2 y tras una rápida transición iniciamos el sector de carrera a pie, con las ideas claras, recuperar más tiempo en los 10 kilómetros con el río Muga como espectador y recibiendo los mejores ánimos que ni el mejor gel te puede aportar. Unos primeros 5.000 metros que se hicieron largos hasta llegar al giro de retorno, desde este punto apenas pudimos adelantar a corredores debido a la distancia que nos separaba de ellos mientras nuestra cabeza ya pensaba en cruzar línea de meta para dedicar esta prueba al dorsal 514 que tenía que encontrase en la misma situación que la nuestra pero que por circunstancias no le permitieron competir así que esta posición 38 va por ti Míriam. 


Así finalizábamos la temporada 2017 de triatlón, nuestra primera como Rayo que empezó un 8 de Abril en Deltebre y que acaba un 24 de Septiembre en Empuriabrava y volverá a empezar en 2018 en Deltebre sin saber donde acabará pero si lo que nos deparará un 8 de Julio de 2018 en Vitòria Gasteiz, nuestro debut en larga distancia, no pensamos ir de paseo, porque los sueños se hacen realidad sólo si crees en ti y los entrenas... 

Volvemos en Abril... Nos vemos en la Maratón de Atenas, el Sub3h de Barcelona bien lo merece...