martes, 19 de mayo de 2015

Crónica IRONMAN 70.3 BARCELONA

Llego el 17 de Mayo de 2015 llego el momento, después de tantas horas de entreno las cuales quedaran resumidas si todo va bien en X horas X minutos X segundos en nuestro primer Ironman 70.3 Barcelona catalogado por la propia franquicia como uno de los mas duros del circuito ironman 70.3


Por delante 1.9 kilómetros en aguas abiertas, en la playa de Garbi seguidos de 90 kilómetros de bicicleta, con 3 puertos de montaña que nos llevaran hasta el Montseny pasando por el Collsecreu para regresar nuevamente a Calella y finalizar la prueba con 21,1 kilómetros de carrera a pie realizando dos vueltas entre las localidades de Calella y Pineda de Mar.

Después de una noche sin apenas conciliar el sueño sonaba el despertador a las 04:30, mentalizado, decidido, que tenia que ser un gran día. iban pasando las horas, el inicio de la prueba estaba mas cerca, la concentración llegaba a su estado máximo y llegaba la hora de la verdad las 07:05, daba inicio la prueba, en nuestra mente esos últimos metros de alfombra roja que nos llevarían a cruzar el arco de meta después de recorrer las 70.3 millas.

A ritmo de Uptown Funk de Mark Ronson no lanzamos al agua junto con un "vamos" el objetivo, salida limpia, nadar cómodos y estar entre los 35 y 39 minutos correspondientes a nuestro cajón de Salida. A la practica no podía empezar mejor, salida limpia, sin ningún contacto nadando por el exterior, incluso llegando a la primera boya sin complicaciones y eso que la sensación que teníamos antes de entrar al mar y que lo define visualmente es "la caza del atún" todo eran brazos y aunque parezca imposible salimos inmunes de ello.

Realizados los primeros 850 metros tocaba el retorno, marcado por un sol en alza que dificultaba visualizar las tres boyas restantes por el reflejo en el agua, optando por nadar a estela de otros, un error que nos llevo a confundir la tercera boya con la segunda, he hizo que nos fuéramos hacia una boya inexistente, por suerte, no llegaron a cuatro brazadas encarando la recta de entrada de este sector invirtiendo 38' clavados, nadando cómodos en todo momento aunque recorriendo unos metros de más.


Rumbo hacia la T1, aquí las referencias visuales las teníamos estudiadas del día anterior, así que fuimos lanzados hacia la bolsa para cambiarnos y pasar a buscar la bicicleta situada al final de la barra I mas fácil imposible, aun así el tiempo invertido 4'08" no nos acabo de convencer.  

Ya encima de la bicicleta nos despedíamos de Calella por unas horas camino hacia el Montseny, una subida constante durante los primeros 20 kilómetros que culminarían con el primer ascenso sin apenas darnos cuenta al Collsecreu, momento para recuperar piernas en bajada llegando a Sant Celoni, kilómetro 30, iniciábamos otro ascenso, el más duro, la subida al Montseny, 15 kilómetros que nos llevarían al punto de más altitud de la prueba y que el haber realizado un mes antes nos ayudo a que fuera mas llevadero, controlando lo que nos depararía en todo momento.

Llegados al kilómetro 45, teníamos medio sector en las piernas, ahora se invertían los papeles, lo que habíamos ganado en altitud tocaba descenderlo, en unos primeros 2,5 kilómetros vertiginosos de pura adrenalina que la organización informaba de su peligrosidad mediante un panel informativo llegando alcanzar una velocidad máxima de 57,2 Km/hora. Faltaba el ultimo ascenso este más llevadero desde Vallgorguina nuevamente al Collsecreu con un viento leve en contra que dificultaba un poco mas la subida.

Restaban 20 kilómetros de descenso hacia Calella, donde teníamos previsto llegar sobre las 11:00 y como la precisión de un reloj suizo a las 10:59 entrabamos a Calella, después de 90 kilómetros y 3h13'12" empezábamos a notar el calor de la gente, cosa que no ocurrió a lo largo del sector, donde el único calor existente era el del sol.

Tocaba dejar la bicicleta, en una T2 que tenia que ser más rápida que la primera, dicho y hecho, en 1' estábamos iniciando el sector de carrera a pie en unos primeros kilómetros marcados por el cambio de disciplina junto con un principio de flato que hasta pasado el kilómetro 6 nos hizo bajar el ritmo de carrera. A partir del kilómetro 12 fuimos recuperando el ritmo y mas cuando empezábamos a escuchar y ver gente cercana y familiares que se dirigían hacia meta, donde en menos de 10 kilómetros si todo seguía igual estaríamos con todos ellos.

Antes de que este momento sucediera y de echarnos durante el sector por encima, agua, isotónico, red Bull al mas estilo camiseta mojada a causa del calor, llegamos al kilómetro 17 ya veíamos la montaña de Capaspre, sinónimo de que todo llegaba a su fin. A partir del kilómetro 20 ya no se podía escapar, pisar esa alfombra roja dejaría de ser un sueño para convertirse en realidad, apretando el puño y picándonos el pecho soltando toda la rabia acumulada cruzábamos la linea de meta.


5h 41'00" 



Que jamas olvidaremos, en nuestra primera participación en un Ironman 70.3 cumpliendo las expectativas que teníamos prevista y que muy poca gente conocía (5h30' - 6h) pero el sueño no acaba aquí, continua camino del Ironman Barcelona 140.6 del 2017 aunque ahora toca disfrutar de lo sucedido en esta ocasión y que mejor frase para acabar esta crónica con un "De pequeño superhéroe de mayor Ironman".

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