martes, 22 de septiembre de 2015

Crónica Matagalls / Montserrat 2015

Cuando te planteas realizar la travesía matagalls montserrat, estas firmando contigo mismo un contrato interno de 81,4 kilómetros con el que te comprometes a realizarlos en menos de 24 horas. En ese momento tu respuesta es un si rotundo pero todavía tienes que esperar a un sorteo previo y cuando este sorteo te dice que eres uno de los afortunados te reafirmas en tus principios, de en que nada en la vida sucede por casualidad.

A medida que van pasando los días y va acercándose la fecha te preocupas de que no falte de nada en la mochila y llega ese momento, ese día, las 16:27 por delante esos 81,4 kilómetros que firmaste en su día y que el destino te brindó de realizar.

Muchas ganas, junto con una mochila desbordada de ilusión y 24 horas por delante en unos primeros kilómetros de tanteo, marujeo de dorsales y unas primeras horas que pasan rápido mientras la luz del sol va atenuándose dando entrada a la noche.

Llega la noche y con ella la oscuridad junto con una invitada de excepción, la niebla, que hace que mas bien parezca una expedición hacía el Everest sin la sensación térmica de frio y la nieve convertida en forma de piedras.


Llegas a la mitad de la travesía, toca hacer la función inversa, bajar esos kilómetros hasta llegar a Montserrat. Las horas pasan, la noche pesa en forma de cansancio y sueño junto con esa sensación de no saber lo que te rodea, por donde estas realmente y solo ver la luz de tu frontal, dan muchos instantes y cosas que pensar todo deseando que las primeras horas de luz te regalen el mejor escenario posible, Montserrat delante tuyo.

Esas primeras horas de luz llegan acompañadas de niebla que sigue presente y sin Montserrat delante, tras15 horas en tus piernas que convierten los metros en kilómetros y los kilómetros en millas pero hay que seguir, ya en Monistrol de Montserrat el GPS se queda sin batería, tenia que ser en ese preciso punto como si alguien dijera "a partir de ahora sabes el camino a la perfección y toca demostrarlo" esos últimos 3,2 kilómetros pondrían punto y final a la travesía.

Sin duda la parte mas dura pero también la mas gratificante, ver como te adentras en la montaña todo mirando al horizonte de donde vienes mientras te cruzas con gente que deja atrás tu meta que estas a punto de lograr. Unas últimas escaleras que son el colofón como si de una metàfora se tratara:

"Quien quiere llegar a lo mas alto tendrá que subir hacia la cima, una lección que te da la vida, de que eres capaz de ello y de lo que te propongas porque siempre tenemos fuerzas aunque a veces no sabemos ni de donde salen".

81,4 kilómetros en las piernas en 20h20'43" aunque el tiempo esta vez es lo de menos, la satisfacción de llegar donde tenias previsto desde aquel día que te comprometiste no te la quita nadie:

"Jodidos pero jamas hundidos"

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