martes, 1 de diciembre de 2015

Crónica 38ª Maratón San Sebastian

("Lo que vas a leer a continuación es aquello que no se debe hacer...

520 kilómetros y llegábamos a San Sebastián, atrás quedaban 21 días preparando un maratón, una de esas locuras que se presentan pocas veces pero bien merecen una oportunidad y tras esos 21 días llegaba el momento de tirar de cabeza durante los 42,195 kilómetros, así que mas que nunca era el día del "tira, tira, vamos, vamos..." 


Nos esperaba una nueva lección mas para la vida, junto a los nervios previos que siempre impone la prueba reina y el frío que nos hacía recordar como si iniciáramos la conquista de una cima, por delante unas horas, en teoría, inferior a 3h10' con la mejor terapia que decidieron llamar en su día correr. 

09:00 de la mañana, nos convertíamos en el dorsal 1462 entre los 3.500 participantes en la distancia, un objetivo, un motivo, una superación, una dedicatoria, a partir de ese momento girar la cabeza hacia atrás seria un error, de esta manera iniciábamos una expedición en solitario, con nuestro ritmo o mejor dicho a nuestro ritmo, asumiendo plenamente la toma de decisiones, que en el fondo le otorgaba un compromiso especial, un auténtico ejercicio de sinceridad absoluta a cada kilómetro recorrido.


Inmersos en carrera nos acercábamos al kilómetro 5 esa primera toma de contacto aun en busca del ritmo de carrera que nos dejaba a su paso un tiempo de 22'31" algo mas lento de lo previsto pero nada preocupante, nuestra concentración era máxima, no existía nadie mas que el asfalto, nuestras piernas y nuestra cabeza con su banda sonora que nos llevaba al kilómetro 10 justo delante del paseo de la concha en 44'05" recuperando esos segundos y estando nuevamente en los tiempos previstos.

Llegaríamos a la hora de carrera superando ya el kilómetro 14 tocaba pasar el primer parte en forma de gel, como si hubiéramos llegado al primer campamento base, nuestras sensaciones se mantenían intactas, incluso arañando segundos al crono aunque no era momento de asumir riesgos ni mucho menos quedando lo que quedaba, lo que sabíamos claro que nos la jugaríamos.

Con media maratón en nuestras piernas y en nuestra cabeza, tocaba encarar un "deja vu" esa segunda vuelta de que aquello lo habíamos vivido hace 1h32'16" y en la que restaban 21,097 metros para regresar nuevamente al mismo punto donde nos encontrábamos, un volver a empezar de 0 por llamarlo de alguna manera. 

Kilómetro 31: "Todo ok"

Con dos horas de carrera las sensaciones eran buenas, así que era el momento de tomar el segundo gel que nos ayudaría afrontar mejor el momento psicológico, la barrera del kilómetro 30, momento de tirar mas que nunca de cabeza y el encuentro llegó... hasta aquí nuestros ensayos de 21 días con un tiempo de 2h12'30" los 12 kilómetros restantes podían simular como caer por la grieta de un glaciar, en el olvido, sin que nada ni nadie nos pudiera rescatar, así que enfrentarse a la situación, ser maduros, tirar de cabeza y no darnos por vencidos como hacemos día a día, sería nuestro diario de ruta camino hacia la cima, llamada Anoeta. 

Todo o nada, 12 kilómetros en los que nos dijimos "Hasta aquí hemos llegado y es el momento de arriesgar" Tirar en solitario no iba a ser nada fácil aunque lo fácil hubiera sido quedarnos como estábamos pero no merecía la pena, así que con una mezcla de rabia, euforia y sin ningún tipo de molestia... Tocaba ¡¡¡Tirar Tirar y tirar!!! y de eso ya tenemos un máster en la vida, desde ese instante ningún corredor fue capaz de aguantar nuestro ritmo de carrera y con ello llegábamos al kilómetro 41 con tres horas exactas el sub3h quedaba a tiro pero no era el objetivo.

Kilómetro 39 "Poco me faltará para el Sub3"
Restaba 1 kilómetro y los míticos 195 metros, los que se dice que se corren con el corazón... tocado, pero con el corazón, entrábamos en Anoeta recorriendo esa pista de atletismo que tantas veces hemos podido ver por televisión como si se tratara de los créditos finales de una película que acabábamos de escribir y que nos ha llevado a la cima mas alta conseguida hasta la fecha, nuestra mejor marca personal. 

Situaciones imposibles de describir y que solo se pueden vivir, experiencias que te hacen mas fuerte, mentalizarte durante 03h04'25" y lo mas importante te hacen madurar aun mas y es que un maratón no deja de ser la vida resumida en unas horas, una auténtica montaña rusa, donde durante 21 días lo hemos dado todo sin podernos exigir nada mas, como lo hacemos cada día en nuestra vida real que pronto cambiará. 


 ... Aunque si verdaderamente aprovechas las oportunidades, habrá merecido la pena arriesgarse")