miércoles, 3 de agosto de 2016

Crónica Spartan Race Andorra: La Trifecta


Desde que tenemos uso de razón nos hemos inculcado que las cosas no se dejan a medias, así que una tarde de "inspiración" de un Domingo 10 de abril de 2016 decidimos poner fin a lo que en su día no hicimos, inscribirnos a las tres modalidades de la Spartan Race Andorra (Beast, Super, Sprint) de una tajada, en un fin de Semana, a lo grande, para optar al galardón especial que todo espartano anhela: La trifecta

Para los que les suene a Griego, la Spartan race es una carrera de obstáculos que pone a prueba resistencia, fuerza, habilidad y capacidad de reírse de la adversidad, mas conocido coloquialmente como "¿No hay huevos?" Así que fácil, lo que seria fácil no iba a ser y si así fuera... ¿Que aliciente tendría? Tenia que ser una trifecta de esas de recordar, hoy, mañana y siempre.

El escenario donde se desarrollarían las pruebas presentaba una carta de presentación exigente, las pista de esquí de GranValira, mas exactamente en los sectores de Grau Roig y Soldeu que hacían presagiar una prueba dura. 



Con la duda aun de lo que en su día decidieron llamar lesión por llamarlo finamente, decidimos hacer un todo o nada, sabiendo el gran riesgo que corríamos en la rodilla, pero a veces las ganas superan a todas las adversidades y allí estábamos, preparados para afrontar en una mañana la modalidad Beast seguida de la Sprint.

La Beast, nos deparó 20 kilómetros de autentico trail running por los sectores de Grau Roig y soldeu, aunque en nuestro estado mas bien fue un trote cochinero montañero con un desnivel de 1.400 metros acumulado con mas de 25 obstáculos, cumpliendo penalización de 30 burpees en las pruebas de Tarzan swing y equilibro en cuerda tensada.

El obstáculo mas duro desde nuestro punto de vista llegaría en el kilómetro 16 donde alcanzaríamos la cota 2.500 metros en el Sector de Soldeu, tras superar uno de los muros de 2,5 metros encadenaríamos nunca mejor dicho a nuestros hombros la prueba de la cadena, que por dimensiones y peso (aproximadamente 40 kilos) parecía extraída del ancla de un transatlántico, no sabemos cuantos metros fueron de bajada ni de subida con ella, eso si, fueron minutos eternos que no olvidaremos.



Restaban 4 kilómetros para finalizar la primera de las pruebas del día, justos de tiempo para pasar como aquel que dice el corte a la ultima tanda de la modalidad Sprint, tocaba ponerse en modo telesilla para llegar a meta y plantarnos nuevamente en la linea de salida.

Con la modalidad Beast en el cuerpo y tras realizar una transición rápida con cambio de chip, dorsal y pulsera (que no registro tiempo), nos esperaban 5 kilómetros mas en la modalidad Sprint, si lo conseguimos, pasamos el corte, a partir de ese momento la fatiga era más que evidente del ultimo esfuerzo realizado, aunque se vería recompensado con "elogios" del resto de espartanos de la modalidad:


"¿Vienes de hacer la Beast? ¿Tu no estas bien de la cabeza? Que locura, ole tus huevos..." 

Frases que hicieron sacarnos fuerzas de donde parecía que no había para superar nuevamente los aproximadamente 15 obstáculos de que constaba, a excepción de la cuerda vertical a causa de una quemadura en la anterior modalidad, cayendo 30 burpees para plantarnos nuevamente en meta para esta vez si, poner fin a esta locura que no asimilamos hasta horas mas tarde, la trifecta estaba a 13 kilómetros.

Al día siguiente nuestro cuerpo estaba preparado y mentalizado para la batalla final, los 13 kilómetros de la modalidad Super, aunque conscientes de las limitaciones o heridas del día anterior tuvimos que realizar burpees en cuerda y jabalina, que en esta ocasión no conseguimos hacer el pleno que si se llevaron los monkey bars, tres de tres.



Mientras avanzábamos en la prueba el cielo empezaba amenazar con una niebla intensa cada vez mas baja, otro obstáculo mas camino hacia la meta, a esa niebla poco después se le unió el aire a falta del ultimo obstáculo, nuevamente el muro de 2,5 metros, superado esté y saltando por tercera vez sobre las brasas a los 10 minutos empezaría a caer el diluvio.

No hacia falta mas épica de la que habíamos conquistado a lo largo del fin de semana, 38 kilómetros de trail y mas de 60 obstáculos eran más que suficientes para llegar a la gloria, llamada trifecta.


Una trifecta de Campeonato Europeo, ya que lo mas probable que el año que viene Andorra acoja dicho campeonato por su dureza y belleza de la zona, con lo que da mucho mas valor a lo conseguido, no fue nada fácil, solo así sabe mejor para cerrar una cuenta pendiente o mejor dicho una locura pendiente con nosotros mismos que será recordada: hoy, mañana y siempre.


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