domingo, 18 de septiembre de 2016

Crónica 37ª Matagalls - Montserrat


Nueva locura, otra mas para aumentar nuestra colección y mas después de donde venimos, de esa lesión que no acaba (no dejados) de hacer limpio a falta de una nueva resonancia magnética y de rodilla forzada, aunque hasta que llegue la fecha "normalidad" entendida a nuestra manera.

Por delante 81,4 kilómetros con 5670 metros de desnivel acumulado tenían la culpa, mas el hándicap de recorrerlos en esa lucha contra el crono que tanto nos pone, en menos de 24 horas, las ganas superaban con creces esas molestias y mas despues de la borrachera de este verano:

Cavalls del vent + Spartan Race Andorra + Porta del cel

Un total de 185 kilómetros para llegar en las mejores condiciones posibles a la fecha con un objetivo bastante ambicioso para un asfaltero 100%, las Sub 13 horas, o el 12+1 para los mas supersticiosos, así que era momento de sacar el mejor Juan Palomo que llevamos dentro tras analizar minuciosamente el recorrido y despedazar en 5 tramos que ni la mejor versión de Jack el destripador.

A las 16:14 poníamos rumbo hacia la montaña del misterio, aunque el verdadero misterio seria en que estado llegaríamos a ella, controlando los primeros kilómetros y adaptando el ritmo a la situación llegábamos a nuestro primer punto de despiece, el kilómetro 23,6 para nuestra sorpresa, con casi una hora de margen (2h42' - 3h40') lo inimaginable, así que con ese margen tan amplio podíamos jugar y adaptar nuestro "trote cochinero montañero".


Había que aprovechar el máximo la luz del día que iba dando paso a la noche, todo ello acompañado de una escasa lluvia, con estas condiciones llegábamos al kilometro 32,2 con 3h57' de 5h06' esto se nos estaba yendo de las manos y es que apenas perdíamos un par de minutos en los avituallamientos que se convertían en un entrar y salir de boxes para comer lo justo que sabemos que no puede sentarnos mal, de todo se aprende. 


Bien entrada la noche y con la luna llena como única acompañante, nos desviaríamos del trayecto en un par de ocasiones en apenas 100 metros que gracias al track del GPS quedarían en una anécdota y es que la noche confunde... en esta ocasión señales. 


Con media travesía en nuestra cabeza, piernas y sin molestia de ningún tipo aunque pareciera mentira, llegaríamos al kilómetro 55'5 (7h26' - 8h47') todo parecía presagiar un crono que ni el mejor de los escenarios posibles, pero no podía pintar todo tan perfecto, faltaba la épica, que llegaría en la bajada hacia Vacarisses (kilómetro 68) nuestra parte externa de la rodilla derecha (la contraria a la lesión) decidió que hasta aquí había llegado, perdiendo mucho del tiempo ganado. 

De esta manera nuestro trote llegaba a su fin tras 68 kilómetros activando de este modo el plan B, llamado Caminar rápido by Rajoy, restaban 13 kilómetros hasta Montserrat que se iban a convertir en una lucha constante entre nuestra rodilla y cabeza, como si de una partida de Pacman se tratase, sobretodo en la bajada hacía Monistrol de Montserrat, comiéndonos casi todo el colchón de tiempo ganado como sucedió en la anterior bajada. 

Llegábamos al kilómetro 78 (11h51' de 11h58') 7 minutos de margen para afrontar el muro con nombre propio, la dracera dels tres quarts, sabíamos perfectamente lo que nos esperaba, en innumerables ocasiones hemos realizado estos 3 kilómetros exigentes camino hacia el monasterio, así que tocaba jugar a tres bandas y sacar la mejor carta: Cabeza rodilla y tiempo. 

El tiempo, corría en nuestra contra al igual que nuestra rodilla que cada vez estaba mas trinchada aunque con creces nuestra cabeza ganaba la partida en este ascenso gestionando perfectamente este margen de tiempo, al cual solo le restaba el último obstáculo, las escaleras, momento en el que nuestra cabeza y rodilla se marcaron una tregua para superarlas, eso si, con machete entre los dientes para llegar a la plaza del monasterio y finalizar la travesía con un tiempo final de 12h55'22".


81,4 kilómetros que llegaban a su fin, con el objetivo marcado de las sub 13 horas desbloqueado aunque con una sensación agridulce:

"¿Y si nuestra rodilla hubiera estado bien?" 

Nunca sabremos la respuesta a esta pregunta, lo que si podemos saber que la próxima edición podemos ir a buscarla nuevamente, no cabe duda que la madurez es un grado y que seremos más exigentes pero siempre con cabeza y corazón, en el cual siempre hay espacio para coleccionar una locura mas. 

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