sábado, 16 de julio de 2016

Crónica Cavalls Del Vent

"Si quieres vivir una vida feliz, átala a una meta que te haga feliz, sino, pregúntate realmente que haces aquí"

Aun sin hacer limpio del todo y hasta que el edema en el trabecular decida que la fiesta acabado como ya hizo en su día la distensión del ligamento cruzado anterior, tocaba buscar metas acordes a la situación. 

Atrás quedan meses jodidos de partidas eternas de Pacman en nuestra cabeza nivel experto, sesiones de magneto-terapia... pero quien algo quiere, algo le cuesta y a esto ya hemos jugado más de una y dos veces. 

Natación, Bicicleta, elíptica nuestros mejores aliados y por encima de todo ello estiramientos para una especie de tronco, por tal de mantener dentro de las limitaciones el ritmo y añadiendole un punto de locura a todo ello, con nombre: Cavalls Del Vent, sino, no seriamos nosotros.



Nos esperanban 82 kilómetros con 5.000 metros de desnivel positivo en 4 días dentro del Parque Natural Cadí - Moixeró, uniendo los 8 refugios que se encuentran dentro de él, realizando dicha ruta en sentido contrario a las agujas del reloj, así que con mochila a la espalda nos sobraban las ganas.



Toda aventura tiene un punto de partida, en esta ocasión se iniciaba un 11 de Julio a las 09:30 desde el Refugio de LLuis Estasen situado a los pies del majestuoso Pedraforca, una vez localizada la señal naranja que nos acompañaría durante toda la travesía... o no, poníamos camino al primer refugio, Gresolettramo cuesta abajo que se iba a convertir en una especie de etapa prologo para sellar y empezar realmente la etapa del día que nos llevaría al Refugio de Sant Jordi.

Ya en constante subida hasta el final, se haría mas llevadera gracias a la zona del desfiladero dels empedrats, donde el agua corria a su antojo entre las desgarraduras de la rocas y nuestros pies acabarían en remojo para encarar el último tramo mas fresco junto a un cielo amenazante de lluvia que nos respetaría hasta la llegada al refugio de Sant Jordi, aprovechando para hacer algún que otro selfie perruno, por no decir matar el tiempo del estrés que teníamos.



Con las baterías totalmente cargadas con la ultraburger de la noche anterior, tocaba madrugar para poner marcha a esta segunda jornada, nos esperaba una etapa dura por desnivel positivo, de 1.565 metros hasta alcanzar los 2.537 metros en el refugio Niu De L' Àliga.

Esa mañana nos levantaríamos con el espíritu aventurero, en plan Dora la exploradora, ignorando por completo la señal GPS y al mapa, buscando un camino alternativo, es aquí donde las señales naranjas desaparecían, con el resultado de adelantarnos a los acontecimientos del siguiente día, vamos, que tiramos para arriba mas rápido de lo que tocaba, en contra dirección, directos hacia Niu de L' Àliga sin pasar por el refugio del Rebost, aunque con 3 kilómetros más de vuelta y por lógica segimos el PR C-126 que nos llevo a nuestro punto intermedio.


A partir de aquí, empezaba un cambio radical de terreno y escenario, el sol desaparecía, el aire hacia acto de presencia y si ayer era la lluvia, hoy la niebla nos respetaba coronar Cap del Serrat Gran (2.402 metros) y el Puig de Comabella (2.436 metros) antes de llegar al refugio situado en las pistas de esquí de La Molina, donde la niebla bajaría el telón y aunque fuera 12 de Julio una buena chimenea se agradecía.

A la mañana siguiente la niebla levantaba el telón de la tercera jornada conocida como "Todo lo que sube baja" camino del refugio de Cortals De l' Ingla, pasando de los 2.537 a los 1.610 metros, una constante bajada combinada con descensos verticales que hacían poner los 5 sentidos, viviendo un deja vu de la etapa del día anterior llegando al refugio de Serrat de las Esposes.



Faltaba encarar el ultimo tramo con algo de desnivel positivo hasta el refugio els Cortals De l'Ingla, en esta ocasión ni lluvia, ni la niebla hicieron acto de presencia, con lo que el sol nos acompaño toda la tarde, para seguir con el estrés e intentar hacer nuestros San Fermines particulares con una vaca la cual no estaba mucho por la labor.

Todo llega a su fin, pero antes de que ese fin llegara nos esperaba la ultima etapa, otra vuelta a las alturas, mas concretamente a 2.430 metros antes de aparcar las botas donde empezó todo, el regufio de Lluís Estasen.

Tocaba descender hasta llegar al refugio Prat de L'aguiló, un cambio radical de terreno con piedra suelta, donde la vaca que el día anterior no quiso colaborar con nuestro particular San Fermin, una de sus tocayas intento embestirnos tocando hacer de pastor improvisado, aunque la cosa no acababa aquí, una vez superado dicho refugio y antes de iniciar el ascenso hasta el Pas dels Gósolans seria un caballo que nos relincharía, ya no nos fiamos de que intenciones tenia, así que mejor pusimos camino hacia la cima y adiós a sido un placer. 

Llegados al Pas dels Gósolans ya de bajada veíamos la cara norte del Pedraforca que nos acompañaría hasta el final de nuestra travesía, poniendo fin a 4 días que necesitábamos si o si, una experiencia de esas que quedara grabada en nuestra memoria RAM, tanto por lo vivido, como por la gente que hizo que así fuera y es que la montaña une.

La cosa podría haber acabado aquí pero... Una Cavalls del vent no seria una Cavalls del vent sin un ascenso final al pedraforca, así que al final nos dejamos llevar y juntos programamos una subida a la cima para el día siguiente. 

El día acompañaba para observar unas vistas desde la cima espectaculares, pero antes de que esto ocurriera y mientras realizábamos la grimpada un grupo de isards hacían acto de presencia desde la misma   cima, observándonos como diciéndose entre ellos "mira estos" y es que la presencia humana aquella hora era mínima, llegando a la cima y observando perfectamente el Puigmal, Montserrat, la Mola, la pica d' estats, aun con algo de nieve... e incluso el Aneto.


Tocaba bajar de las alturas por la parte nueva de la tartera, lo que era y lo es... para ahora si acabar y volver a la cruda realidad, al caos de la vida cotidiana, aunque antes en el refugio nos esperaba un helicóptero de los GRAE, no para llevarnos a casa, que no hubiera estado nada mal, sino, realizando tareas de simulacro, regalándonos un despegue a escasos metros para ahora si dar por finaliza esta aventura llamada Cavalls Del Vent.



Es complicado resumir en unas palabras esta experiencia, sin duda hay que vivirla en primera persona, pero si tuviéramos que hacerlo quedaría tal vez así:




"Vive la vida como si subieras una montaña, de vez en cuando mira la cumbre, admira todo lo que te rodea, disfruta de cada momento y al llegar al final las vistas serán el regalo perfecto tras el viaje"