miércoles, 26 de octubre de 2016

Crónica Challenge Interempresas


Inmersos en la preparación del maratón de Lanzarote del próximo 10 de diciembre, nos poníamos a realizar un test de calidad en la Challenge Interempresascarrera solidaria donde diferentes empresas corren para contribuir en la lucha contra la desnutrición infantil, cada kilómetro recorrido equivalente por un valor de 10€ a donar acción contra el hambre, así que la ocasión lo valía.

Nos presentábamos al reto con el objetivo de mantenernos las 3 horas activos en las pistas de atletismo de la Marbella o hasta que nuestras piernas, faltas de kilómetros, pusieran el freno, una barra libre de kilómetros que daba comienzo a las 10 de la mañana bajo un cielo amenazador de lluvia.


Con un ritmo "prudente" junto con el pulsómetro para controlar en todo momento las pulsaciones, empezábamos a dar vueltas, vueltas que cada vez se hacían más complicadas de correr debido a la afluencia de corredores, convirtiéndose en un autentico eslalon al puro estilo pista de esquí.

Llegábamos a los 10 kilómetros con un tiempo de 44'03" equivalente a 100€ con la intención de seguir sumando kilómetros por la causa y seguir sumando sensaciones, hacia 5 meses que no superábamos la barrera de los 10 kilómetros corriendo en asfalto, así que todo lo que sucediera a partir de ese momento sumaba doble.

A la hora de carrera empezó a llover de forma escasa, apenas duraría un par de vueltas, transcurrida la hora el número de participantes disminuía o estos empezaban andar con lo que se podía correr mas cómodamente aunque nuestra cabeza estaba entrando en un bucle tipo hamster de las vueltas que habíamos realizado perdido la cuenta.

Llegábamos a los 20 kilómetros con un tiempo parcial en los 10.000 de 47'42" y 200€ recaudados, momento en el que pensamos con la cabeza, era de bastante imprudente realizar las 3 horas de carrera, después de meses sin llegar a estas cifras, así que una vez superada la barrera de la medía maratón decidimos poner fin con 210€ recaudados en 1h38'49" y 21 vueltas realizadas.


Un test de calidad que nos ha servido para sumar kilómetros así como para mejorar poco a poco nuestro fondo después de tanto tiempo sin correr tanta distancia, ahora toca pensar en el próximo 20 de Noviembre, donde disputaremos la media maratón de Lleida, ultima parada antes la maratón de Lanzarote, de momento y hasta nueva orden... 


"Suma kilómetros y sigue, solo así se consigue"

sábado, 22 de octubre de 2016

Crónica La Marxassa


De esos días en que te vienes arriba incluso sufriendo la resaca de la Matagalls - Montessart y te dices "podemos hacerlo mejor" y así se cocino nuestra inscripción a la Marxassa, "pensando" en nuestra preparación del próximo 10 de Diciembre en la maratón de Lanzarote.

Poníamos un alto en el camino el día de nuestro cumpleaños para soplar 62,500 metros junto a 4.032 metros de desnivel acumulado, una especie de fondo de kilómetros para llegar en condiciones optimas a la cita.


A las 07:00 de la mañana iniciábamos una travesía en toda regla de mar y montaña que nos llevaría de Sant Martí del Montseny hasta la Ermita de Sant Simó en Mataró, acompañados con una débil lluvia durante los primeros kilómetros nos haría mantener la cautela junto a la oscuridad y la luz del frontal, que apenas duraría 1 hora escasa, momento en el que llegábamos al primer punto de control.

A partir de ese momento poníamos el piloto automático de bajada hasta el control número 3 ubicado en el kilómetro 26 en Sant Celoni, esos 16 kilómetros desde Fontmartina sentíamos como nuestra rodilla derecha se estaba cargando poco a poco, a partir de ese instante apenas pudimos correr, no valía la pena forzar mas.

Dejábamos atrás Sant Celoni para encarar 12 kilómetros de subida, donde ya habíamos aplicado el conocido andar rápido hasta llegar al control número 4 en Sant Martí de Montnegre, en el que coincidíamos con los participantes de la marcha corta que iniciaba recorrido en Sant celoni, a partir del kilómetro 38 damos sentido a la frase de "Si la cabeza dice que tiras las piernas responden" pero nuestra cabeza había desconectado y las piernas no respondían.

Llegábamos al kilómetro 45 en el control numero 5 de Vallgorguina, el avituallamiento se convertía para muchos en la hora de comer, en nuestro caso, fue un paso por pit lane rápido y es que las ganas de llegar a la Ermita de Sant Simó eran inmensas después de los 3 kilómetros de subida que nos esperaban sufriendo mucho de nuestra sobrecarga en la rodilla, añadiéndole molestias en la planta del pie de la misma pierna derecha, son esos instantes como si alguien te estuviera diciendo "La montaña no esta hecha para ti, tu la labor esta en el asfalto". 

Superado el peor momento restaban 15 kilómetros de bajada en los que por fin a lo lejos vimos el mar, la vuelta a la civilización estaba cada vez mas cerca, las molestias en la planta del pie iban menguando al igual que nuestra rodilla, 3 puntos de control y la llegada a la ermita era lo que nos quedaba para acabar la aventura, nuestra cara era un autentico cuadro con nombre cansado que no jodido, y es que nos habíamos quedado literalmente sin batería hacia horas, como nuestro MP3.



Y por fin pusimos fin a estos 62,500 metros en 9h36' de aquello que inicialmente nos planteamos "podemos hacerlo mejor" se convirtió en "Que acabe ya por favor" saturados de montaña por esta temporada es hora de ponernos a pensar, ahora si, en el 10 de Diciembre, seguramente lleguemos falto de kilómetros pero sera bonito no cabe la menor duda sumar más kilómetros de cara a intentar nuevamente en la Maratón de Barcelona un Sub 3h el 12 de Marzo de 2017, donde esperamos que en esta ocasión el kilómetro 40 se convierta en nuestro mejor aliado y que el paralelo se transforme en una especie de alfombra roja camino hacia la meta, pero para toda esta ilusión habrá que sufrir y luchar durante los meses que restan donde todos los kilómetros suman para conseguir nuestro objetivo.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Crónica Barcelona Triathlon


"Si no pasáramos por tiempos difíciles, no apreciaríamos bien los tiempos felices"

Toda prueba tiene una fecha marcada en el calendario, en esta ocasión un 13 de mayo de 2016 se nos notifico de una invitación para participar en el Barcelona Triathlon, pendientes aun de conocer el alcance de la lesión nos pusimos como meta el 9 de Octubre de 2016 con una premisa bien clara:

"Si el destino ha decidido que así sea, así sera"

No somos amantes de los tempos y menos en estos ámbitos donde solemos poner un toque de locura sana, seguramente si hubiéramos respetado los mismos otro gallo cantaría, aun así, nos encontrábamos con ganas inmensas de afrontar el triatlón de casa, al que tenemos un cariño especial y que a la vez exige sacar lo mejor de nosotros dentro de las circunstancias. 

Tras pagar la novatada hace 15 días en el triatlón de Gavà sin nuestras gafas, tanto de natación como de bicicleta y sin geles, en esta ocasión la logística llevaría el cartel de "completo" a partir de hay todo lo que sucediera seria una incógnita. 

Nos lanzábamos al agua conscientes de la corriente existente junto con el vaivén de las boyas, con que el mejor remedio sería buscar unos buenos pies como guía para contrarrestar. Durante los 1.500 metros tendríamos unas espectadoras de nombre Cotylorhiza Tuberculata, mas conocidas vulgarmente como medusas de huevo frito, ni una, ni dos, ni tres, unas cuantas, que convirtieron el sector en un auténtico buscaminas del cual salimos indemnes.

Las sensaciones en el agua habían mejorado respecto hace 15 días pero no era momento de sacar conclusiones, tocaba una T1 de esas largas que incluía hasta escaleras para coger la bicicleta y afrontar los 40 kilómetros divididos en 4 vueltas de 10 kilómetros cada una. 


Nada mas empezar nos encontrábamos inmersos en una grupeta bastante amplia tomando las riendas de tirar de ella, apenas nadie daría relevos con lo que el entendimiento era mínimo, no podíamos iniciar la temeridad de mantenernos en cabeza restándo los 10 kilómetros de la carrera a pie, así que a partir de la tercera vuelta nos abonamos a "chupar rueda" a la expectativa de como iban a responder las rodillas que hasta el momento estaban sin molestias.


Entrábamos en la T2 para dejar la bicicleta e iniciar esa carrera a pie, durante las primeras zancadas tuvimos las sensación de que nuestras rodillas respondían, pasaban los kilómetros, gran parte de ellos en solitario y esas dudas iniciales se iban disipando, no era el día para forzar mucho, sino, para disfrutar el momento después de mas de medio año volviendo a correr sin molestias, añadiéndole el hándicap de los nuestros en diferentes puntos del recorrido preocupándose por nosotros y nuestras rodillas, aunque algunos pensaran "éste se ha ahogado" todo ello hacía que nuevamente apareciera nuestra mejor sonrisa, mientras el karma se estaba encargando del resto. 

Las 2h22'32" del crono final (Posición general 296 de 1355 en distancia olímpica) quedaban en una simple anécdota con lo que habíamos conseguido hacia unos minutos y es que a la vida hay que sacarle la lengua por decirlo finamente.    


Somos consientes que tenemos que recuperar y mejorar nuestra mejor versión, pero todo llega a su debido tiempo, mientras nos esperan nuevos proyectos tanto a nivel personal como propuestas deportivas ilusionantes para la temporada 2017, que hacen que esa sonrisa vuelva a ser la que era hace meses y es que el destino así lo quiso aquel 13 de mayo de 2016, que el 9 de octubre de 2016 se convirtiera en nuestro nuevo punto de partida.