domingo, 1 de enero de 2017

Cursa dels Nassos '16

365 días y llegamos a la última carrera del año, atrás dejamos un tal 2016, año de metamorfosis complicada que nos ha llevado hasta este mes de Diciembre para volver a encontrar esa chispa, desde entonces a tenido que pasar mas de un año para que volviéramos a correr oficialmente 10 kilómetros.

Una carrera con un valor especial, lo que implicaba mostrar si no nuestra mejor versión una de ellas, en esta selección natural de 10 kilómetros que nos pondrían en la escala correspondiente.

Batir nuestra mejor marca (38'34") se convertía en una autentica quimera, aunque el recorrido, fácil de memorizar, junto con la temperatura fría de esas que cala en los huesos trasmitían muy buenas sensaciones y confianza de poder realizar una carrera decente.

Llegaba el momento de sentir nuevamente ese cosquilleo en el estómago que generan situaciones como esta, el reencuentro con mucho gente, el observar que no hay marcha atrás, donde sin quererlo te encuentras inmerso en busca del ritmo y espacio, en esta ocasión no nos servia ningún tipo de liebre, con lo que tocaba tirar de coco desde la primera zancada.



Los primeros metros si ya de por son complicados de correr añadiéndole un giro de derecha a los 300 metros se convertía en una especie de sálvese quien pueda, así que nos dejamos llevar a sensaciones el primer kilómetro en 3'48" segundos que podrían salirnos muy caros en la recta de meta que parece que nunca se acaba.

Superado el tramite inicial del primer kilómetro junto con el cosquilleo, era momento de ponerse el uniforme para coger el ritmo adecuado ¿cual era el ritmo adecuado? Ese era el dilema, aunque la idea inicial era 3'50" con espacio y sin agobios en Salvador Espriu nos esperaban 3 kilómetros totalmente llanos para ponernos a ritmo de carrera hasta llegar a la Estación de Francia. 

Llegábamos al giro de 180º grados en Passeig Picassso salvado sin problemas, unos metros mas adelante el kilómetro 5 con un tiempo de 19'06" un pequeño inicio de flato hacia acto de presencia con lo que regular como que no se nos paso por la cabeza, tirar y tirar esa era la orden de nuestro celebro a las piernas incluso en el repecho antes de entrar a Calle Marina, corto pero intenso.

En Calle Marina las hemos visto de todos los colores, este año no seria una excepción pero para bien marcando un 3'46" para girar hacia Calle Pallars antes de entrar al combo de calles del Poble Nou (Álaba, Sancho de Ávila, Badajoz, Bolivia y Ciutat de Granada) de esta forma nos plantábamos en el kilómetro 8 en 30'39" para encarar Avenida Diagonal como si se tratase de una especie de serie de 2.000 metros como si no hubiera mañana.

A veces las carreras no las puedes controlar, surgen de la espontaneidad y son las que tienen mayor éxito, no se si esta acabaría siendo el caso pero iba por el camino, el reloj predecía mejor marca en la distancia algo que no estaba previsto, mientras los metros pasaban y pasaban las aspiraciones seguían intactas llegando al giro de Selva de mar, esa recta interminable en la cual apenas tuvimos el valor de levantar la cabeza y si, cuando la levantamos fue para mirar, señalar al cielo y ver un 38'20" del crono oficial con un real de 38'14" donde a veces una expresión lo dice todo...



De esta forma cerrábamos, finiquitábamos, liquidábamos, concluíamos, terminábamos ese tal 2016 hasta siempre al que dimos una ultima lección, para dar inicio, entrada, arranque, principio, proyecto con un guiño al 20(1+7) con primera parada en la Media Maratón Internacional de Santa Pola, hasta la fecha trabajar en silencio para cuando llegue el 22 de Enero hacer el mayor ruido posible en el asfalto alicantino.

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