domingo, 29 de enero de 2017

Reflexión de Maratón

Un día decidí subir una montaña...


¿Cuantas veces en la vida hemos decidido tirar la toalla porque pensábamos que no obtendríamos el resultado deseado? Seguramente muchas veces y en innumerables ocasiones, pero llegados a este punto es momento de hacer frente a ello, de plantar cara, salir de la zona de confort en busca del resultado que realmente queremos y que personalmente nos merecemos.

Decidimos iniciar el ascenso a esta montaña porque nos vemos capaces de ello, seguros de nosotros mismos, contábamos que a lo largo de este reto posiblemente nos encontremos con diferentes obstáculos que nos obliguen a ascender con mas cautela para no tropezar, ya lo hicimos en su día mas de una, dos y tres veces... incluso nos llegamos a parar, pero esos obstáculos sirvieron como pequeñas lecciones para decirnos que ningún reto que merezca la pena es fácil.


Durante este ascenso nos daremos cuenta que siempre hay situaciones que podemos prevenir, sin embargo la montaña esconde muchos secretos durante su subida, cada ascenso es único e irrepetible, con lo que hay que aprender a moverse dentro de sus circunstancias y las de su alrededor, mostrando siempre una actitud positiva ante cualquier problema que podamos encontrarnos por delante.

Si todo va bien llegaremos al campo base, momento para tomar un descanso, observar la cima y tomar la decisión de ir a por ella, no dependerá de la visibilidad, sino mas bien, de creer en nosotros mismos que es posible, seguiremos subiendo hacia nuestro destino sin mirar atrás, la oportunidad debemos crearla, solo así cuando estemos en esa cima encontraremos unas vistas increíbles que serán el resultado al esfuerzo el cual siempre trae consigo recompensas.


La vida no deja de ser un reto en si misma y ésta se encuentra llena de otros retos, en los que tenemos que poner nuestro compromiso desde el primer día, realizando el entrenamiento adecuado tanto físico como mentalmente, si no ponemos de nuestra parte nadie lo hará por nosotros para enfrentarnos con las máximas garantías de éxito, solo de esta manera subiremos esta montaña y todas las que nos propongamos en la vida, pues al fin y al cabo hemos nacido para superarnos a nosotros mismos.

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