martes, 25 de abril de 2017

Triatló Vila de Blanes

"Sant Jordi y un dragón en forma de triatlón" 

Bien podría ser el titulo o el inicio para empezar a escribir esta crónica alternativa a la leyenda de Sant Jordi, en esta ocasión la batalla nos desplazaba hacia la Vila de Blanes, donde un dragón en forma de triatlón llamado Sprint nos esperaba, sin ningún otro tipo de armadura que no fuera nuestro cuerpo junto con un neopreno, una bicicleta, unas zapatillas de correr y muchas ganas de dar guerra, nos enfrentaríamos a esa criatura de 750 metros / 20 kilómetros / 5 kilómetros.

Se preveía una batalla corta pero intensa que no permitiría ningún tipo error en ninguno de los tres sectores así que teníamos que sacar nuestras mejores armas deportivas conscientes de que esos primeros 750 metros en aguas abiertas iban a ser de autentica lucha en el agua y con el agua desde el primer instante.


Apenas transcurridos 200 metros y antes de llegar a la primera boya recibimos un golpe que nos dejo sin gafas con lo que tuvimos que poner calma a la situación para nuevamente colocarlas y coger el ritmo nadando mas por el exterior para evitar mas percances, tras 13'59" completamos el sector, nuestro punto débil a mejorar había finalizado, conscientes desde buen principio que así seria antes de emprender los 20 kilómetros correspondientes al sector de ciclismo que se preveían de pura sangrpor tal de recuperar el máximo de tiempo posible dentro de lo que permitía la distancia.

Desde buen principio las sensaciones encima de la bicicleta no eran nada buenas, las piernas no tiraban, no conectábamos con ningún grupo, incluso nos intentaron ayudar pero habíamos entrado en tal estado de pájara que la situación no la podía salvar ni el mejor de los Sant Jordis y así durante una, dos y tres vueltas donde cada cuesta era una sentencia mas a sumar a nuestras piernas y cabeza.


Quedaba salvar el sector de la forma mas decente posible, el que tenia que ser de pura sangre acabo convirtiéndose en puro desastre con 41'05" no íbamos a darnos por vencidos, lucharíamos hasta el último segundo como siempre lo hacemos y esos 5 kilómetros de carrera a pie que restaban pondrían fin a esta batalla. 

Esas piernas que no habían respondido anteriormente salían del estado de pájara, para volver nuevamente a Blanes, 5 kilómetros no daban para mucho pero era el ultimo intento de acabar de la manera mas correcta, tirando de orgullo y finalizando el sector con un tiempo de 19'52". 



La batalla nos dejó un sabor agridulce con un tiempo de 1h14'56" en la cual el dragón a vencer no dejaba de ser uno mismo, el único rival capaz de sorprendernos, de creernos que somos capaces de llegar a mas aunque en esta ocasión nos sorprendió de que no siempre las cosas salen como uno espera en una distancia que nos penaliza pero que no dejaremos de luchar por tal de mejorar.

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